Por años quise utilizar el shuttle. Little did I know que lo estaría usando sin parar cuando me viniera a vivir upstate. Al fin comprendí porque la gente corría despiadadamente desde la linea amarilla y la roja en desbandada: atropellando y en full tackle a todes les que pasaban por el medio de esa intersección.
Bueno, ahora lo sé, y no solo eso; me convertí en uno de ellos. Y es que, el punto no es el que el Shuttle sea lento sino que una vez llegando a Grand Central tienes que correr por tu vida para alcanzar los trenes que salen desde la división del Metro North Railroad hacia el Norte de Estado.
Nunca en mi vida había visto a tantas personas de diferentes edades y géneros correr hacia los andenes en igualdad absoluta.
He de confesar que me gusta hacer ese tramo de viaje. Me gusta sentirme bien malota y bien local caminando rapidísimo, esquivando a todes, entrando y caminando entre los vagones como si fuera mi casa, y llegar abriendo puertas intervagonarias hasta el último, y que ese momento preciso coincida con que el metro llegó al otro lado (a Grand Central). Llámenme loca pero, hacer eso ahorra aproximadamente 8 minutos de trayecto ya en la estación. Suficientes para ir al baño o caminar con dignidad hasta donde tengas que tomar tu asiento.
Asi la vida en New York.
Karina Osorio-Turgut.
XX.




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