
He ido a Central Park incontables veces desde 2012. Sin embargo Casi nunca voy a lado Oeste porque prácticamente hice mi vida durante los primeros tres años en el lado Este del alto Manhattan. También fue de los pocos lugares donde la pandemia me permitía salir a correr, caminar y compartir tiempo con amigos o conocidos. Central Park es inmenso y es en sí, un santuario personal si lo que buscas es: paz y generar silencio en tu interior. Un regalo en medio de tanto caos y la gran cantidad de energía que se agolpa entre las aceras y las calles de la ciudad.
Mi sueño de la flecha que gira estaba aquí. Un portal cuántico de manifestación en movimiento...
Karina Turgut.








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