La primera vez que visité Bacalar. Tenía algo de miedo de entrar en la Laguna. Tengo ese tipo de fobia donde no resisto saber que mis pies penden sobre una superficie donde me siento vulnerable a que lo que sea que puede llegar y atacarme sin que tenga tiempo de poder utilizar mis reflejos o escapar.
Aun así dire que, fueron días de calma y muchísimo descubrimiento personal. Conecté fácilmente con la naturaleza y con el entorno. La gente vivía tan lento, inmersos dentro de una burbuja sub-dimensional donde lo que uno hace como persona, tiene valor no importando cuánto pudiera uno concretar durante el día. Era como si todo importara y como si el mero acto de existir fuera suficiente. Aun no sabia que todas esas ideas/sensaciones eran parte de mi sistema nervioso entrando en modo parasimpático, algo que muy pocas veces había dado lugar a que sucediera y que también ignoraba que me proveería de felicidad y tranquilidad.
Me levanté a alba a hacer unas catas de Tai-chi que había aprendido de los millones de videos que había visto en youtube durante los últimos meses. Fui custodiada 24/7 por dos pastores Malinoa que se hicieron mis espontáneos amigos. Fui la única Reina y señora de un muelle dentro en una villa que estaba erigida sobre la riviera de la Laguna. Me di cuenta en un micro-segundo de lo bello que era mi país y de con cuanta certeza me venían valiendo madres los viajes de lujo de influencers y famosos a Bora Bora haha.!!
Hoy no quiero escribir en Inglés, así que xoxo.
Kary.
Kary.






















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