




















Esta es la segunda parte de mi viaje. Me gusta acomodarlo como bits and pieces de lo que va pasando a mi alrededor. La hoja de Maple, el Elk, las embarcaciones, los cuerpos de agua... la vista desde Stanley Park y la pintoresca arquitectura es algo tan estructurado y constante que parece difícil percibir otro mood. Entre el bosque, la sofisticada urbanización y el frío del carajo que sentía era una mezcla de hometown y primer mundo que vivían peleándose dentro de mi cabeza. El día que fuimos a Stanley Park rentamos una bici doble y mientras Barry iba al frente a toda velocidad.. yo iba quieta sentada en el segundo asiento con la rodillas inmóviles en el aire para poder concentrarme en tomas fotos. Recuerdo que lo recorrimos completo, y que llovió tanto! Estaba tan emocionada por lo que sucedía que olvidaba cubrir bien la cámara y mi celular.
El día que celebramos, fuimos a Flying Pig en el centro de la ciudad. Comí un platillo típico canadiense con papas cortadas estilo francés y muchísimo queso encima derretido. Compramos una botella de vino Malbec y fuimos a casa. Al otro día fuimos a Lynn Canyon Park, un bosque que está en los suburbios. Los locales lo utilizan como lugar recreativo. Algo muy wild para estar tan cerca de las casas.
To be continued...





















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